Bajo el solo de Małopolska nace un vino con un fuerte carácter

Hombre sirviendo vino en una copa con una vid de fondo
No es necesario viajar hasta Francia o Italia para beber una copa de las variedades pinot grigio, chardonnay o merlot. Ahora puedes hacerlo con las hermosas vistas de los Tatras, los montes Gorce y los campos y prados cercanos. Los viñedos de Małopolska son un lugar en el que la naturaleza se funde con la cultura, y no solo con la cultura de la bebida. Aquí, el vino sabe a la sal del suelo en el que crece, a los minerales y al huerto polaco. Tiene un carácter estrechamente relacionado con la región, con rasgos fuertes que lo distingue de otros vinos. Merece la pena conocerlo de esta forma, mejor dicho, probarlo. Y tiene un sabor exquisito, con notas de frutas y flores.

Las tradiciones vinícolas, cuyo corazón latía en los monasterios medievales situados en Małopolska, estuvieron olvidadas durante mucho tiempo. Desaparecieron con el cambio del clima, el colapso del comercio, las guerras y una competencia demasiado agresiva. Y es una pena, porque precisamente aquí se importaba vino ya en tiempos romanos, los barriles con esta noble bebida viajaban por las rutas comerciales, en las laderas de Wawel se cultivaban vides y el vino de sus frutos llegaba a las mesas reales. A veces eran agrios y muy secos.

La costumbre de cultivo decayó. Pero la naturaleza no se dejó engañar. Junto a los muros de los monasterios camaldulenses siguen creciendo vides casi centenarias, sembradas aquí hace mucho tiempo por los monjes. Y siguen dando frutos. Los propietarios del viñedo Srebrna Góra, que se atrevieron a recuperar estas ricas tradiciones, creen que con los viñedos también volverá la costumbre, puede que incluso la moda, de beber vinos polacos. No son los únicos. La vinicultura renace en Małopolska de forma excepcionalmente rápida y dinámica. Hoy hay más de cien viñedos en el Voivodato, de los que 50 forman la Ruta del Vino de Małopolska y los turistas aprovechan de buen grado las fiestas y festivales temáticos, lo cual les permiten no solo conocer el sabor de las bebidas elaboradas bajo el cielo de Małopolska, sino también las atracciones y encantos de un determinado lugar y región.

El corazón en una botella

Fue a comienzos del siglo XX cuando en Małopolska se abrieron tímidamente viñedos. Eran casi experimentales. Sin embargo, los primeros éxitos, tanto de plantadores de Małopolska como de Podkarpacie, infundieron a otros ánimo y valor. Resultó que de unas tierras difíciles y exigentes, con unas primaveras frías con heladas suaves, puede nacer un vino de muy buena calidad. Requiere una paciencia casi benedictina, mucha ambición, ganas de experimentar, pero el resultado conseguido proporciona una gran satisfacción. En la parte norte del Voivodato, donde dominan los suelos de loess, surgen unos sabores distintos a los de la meseta de Cracovia-Częstochowa o el piedemonte de los Cárpatos. En las botellas queda encerrado lo que los frutos sacan tanto de la tierra como de lo que les rodea. Y también el corazón de los que los sembraron. Y a estos les gusta destacar. Algunos propietarios prefieren experimentar, cruzar cepas, otros se basan en las cepas conocidas y clásicas. El canon regional lo forman en Małopolska las variedades de vino blanco, tales como bianca, sibera, seyval blanc, hibernal, moscatel de Odessa y jutrzenka, entre los tintos rondo y regent.

A veces el éxito requiere paciencia. Suele ocurrir que hay que esperar dos años a un vino, a veces incluso más. El primer vino de los frutos recogidos en las laderas situadas a los pies del monasterio de los Camaldulenses en Bielany pudo beberse en el año 2012, cuatro años después de obtener la autorización para el cultivo, dos años después de su inicio. En su sabor y aroma, es decir, en el llamado terroir (conocido también como terruño) influyen todas las circunstancias y condicionantes, tanto del aire como del terreno, elementos que después podrán percibirse en la copa de vino. Los suelos son calizos, típicos de la meseta de Cracovia-Częstochowa) y en este sentido son únicos. En Srebrna Góra los vinos tienen su origen en variedades de vid noble y PIWI (híbridas), a las cuales les gusta un clima más bien fresco, así como las más arriesgadas, que requieren algo más de sol. Entre ellas, riesling, chardonnay, pinot gris, gewürztraminer, pinot noir, zweigelt, regent, seyval blanc.

¿Casualidad?

Suele ocurrir que la casualidad es decisiva para la aparición de un viñedo. Así fue en el caso del viñedo Nowizny en el Piedemonte de Rożnów. En lugar de en plantaciones de ciruelas y la producción de ciruelas pasas, Urszula y Bogusław Kamiński invirtieron en un modesto viñedo. Para ello fue decisivo el sol que caía con fuerza sobre la ladera y el terreno. Y resulta que acertaron con esta inversión, porque su proyecto produce unos frutos excelentes y el viñedo ha crecido hasta las 90 áreas. En él crecen principalmente las variedades: aurora, bianca, hibernal, muscaris, moscatel, seyval blanc, solaris y swenson red para vinos blancos, así como maréchal foch y regent para vinos tintos. Los frutos se transforman en el mismo lugar, en una pequeña planta de producción. Los vinos blancos y tintos fermentan en depósitos especiales fabricados en acero inoxidable.

El viñedo se encuentra en la Ruta del Vino de Małopolska. Los que llegan hasta este lugar, tienen la oportunidad de degustar los caldos de los señores Kamiński en un bello sótano de piedra, para después disfrutar de las atracciones, que no faltan en este lugar. El viñedo no queda muy lejos del lago de Czchów. En su cercanía también hay un parque de cuerdas y un criadero de gamos.

 

Los viñedos de Małopolska ofrecen alojamiento, comidas caseras y bellas historias. Están situados en lugares atractivos. Desde el castillo de Korzkiew se pude llegar dando un paseo de unos minutos al viñedo św. Jana. Está situado en una ladera de la colina Lipowiec y obtiene sus frutos de un suelo arcilloso-arenoso sobre un sustrato de calizas jurásicas. Su sabor ha sido valorado por los jurados de concursos vinícolas, que han concedido a los propietarios numerosas medallas por los vinos logrados en estos últimos años. En el marco de la Ruta del Vino de Małopolska se organizan las Jornadas de Viñedos Abiertos, durante los cuales no solo es posible aprender sobre las cepas o la historia de cómo surgieron los viñedos, sino que también se pueden degustar las mejores bebidas. Nunca saben mejor que cuando son servidas por la mano del agricultor que las ha creado.

En bicicleta

Las personas a las que les gusta visitar lugares de forma activa, en bicicleta, por ejemplo, también tienen esa opción. Si vais a la región de Tarnów, en el Piedemonte, podéis utilizar las rutas enoVelo. Os llevarán hasta lugares bellamente situados, famosos, por ejemplo, por sus cultivos de judías «piękny jaś», la producción de pepinos fermentados o la famosa salchicha de Tuchów. Es también una región en la que se pueden degustar vinos, que surgen en los viñedos Dąbrówka, Rubinowa o Uroczysko. Pero si se quiere volver después a casa en bicicleta, hay que degustarlos con mesura. Lo mejor es aprovechar las posibilidades de alojamiento de este lugar.

 

plakat rehiony winiarskie w Małopolsce